Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Riccardi pide que la Iglesia recupere el «entusiasmo»

«Una Iglesia cansada en una Europa cansada». Eso es lo que ve el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio, Andrea Riccardi, que ha presentado su libro La Iglesia arde. La crisis del cristianismo hoy: entre la agonía y el resurgimiento (Arpa) este jueves, 9 de junio, en la iglesia Nuestra Señora de las Maravillas, en pleno centro de Madrid.

El también historiador empezó a escribir la obra al ver arder Notre Dame no tanto por una «visión monumental de la Iglesia», que «se reconstruye», sino por la idea de un «fuego que consume a la Iglesia», y ha pedido recuperar el «entusiasmo», que etimológicamente es «Dios y nosotros», en un momento en el que en la sociedad «tenemos histerismo, tenemos odio, tenemos rabia».

«En esta sociedad hay gente buena, la mayoría de la gente es buena. Lo hemos visto en la pandemia, no solo con los sanitarios, sino con la gente común, y lo hemos visto con Ucrania. […] Nuestra sociedad, que es una sociedad de gente buena, tiene necesidad del entusiasmo del Evangelio», ha detallado, antes de asegurar que «nuestra aventura como Iglesia y nuestra aventura como Europa no ha terminado».

Cardenal Osoro: «Hacen falta propuestas»
Durante la presentación, el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, ha conectado la obra de Riccardi con la exhortación Evangelii gaudium del Papa Francisco y ha incidido en que «estamos en una época nueva», en la que la Iglesia debe salir «de una manera diferente a anunciar el Evangelio», «con entusiasmo evangélico».

Según ha señalado, el peligro no es la desaparición de «una Iglesia de piedras», sino de esa que «tiene que anunciar el Evangelio» en «un momento en el que hay anhelos de búsqueda de sentido en todos los hombres». «No podemos hacer de la Iglesia una patrimonialización cultural. […] La gente ve una catedral, pero ¿ve a la Iglesia caminando, anunciando, entusiasmada, con una manera de ser y estar en el mundo?», ha abundado.

El purpurado ha reconocido que «la descristianización» es «un hecho», que «la crisis de la Iglesia tiene que ser un tema que nos interrogue y que nos apasione», y ha insistido en que «hacen falta propuestas y entusiasmo». «Tenemos en la Iglesia hondura, vida suficiente, para entregar y ofertar entusiasmo a esta sociedad en la que vivimos», ha sostenido poniendo el foco en que la crisis afecta quizá a «toda la sociedad», a «una sociedad envejecida, que no se entusiasma».

Robles reclama autocrítica
A su lado ha cogido el micrófono la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha valorado la labor de la Comunidad de Sant’Egidio y su «compromiso social desde las creencias religiosas». Como ha recordado, hace años en Roma vio a un grupo de gente «que decía: “No tenemos miedo”» y era de la comunidad, y es importante que «las personas que creen en un mundo mejor, que creen en un mundo más justo, que creen en la igualdad» den un paso al frente y «no tengan miedo». «Todas las personas que creemos que esta sociedad puede cambiar, tenemos la responsabilidad de trabajar por la igualdad», ha añadido

La ministra socialista ha afirmado que «desgraciadamente, en el mundo en el que vivimos, las cosas no son lo que son, sino lo que parecen» y que «muchas veces lo que sale en los medios, en las redes sociales, no se corresponde con la realidad», pero a la vez ha animado a «hacer un análisis de qué piensan los ciudadanos de la Iglesia». «¿Por qué solo va a 10 % a Misa? ¿Encuentran en la Iglesia respuesta a sus preocupaciones?», ha interpelado, remarcando que los fieles se topan con «un discurso más o menos repetido» o están «mirando la hora».

«¿La Iglesia católica como institución se ha convertido en un punto de referencia donde la gente encuentra cobijo a sus preocupaciones, ilusión, impulso? Yo creo que no», ha vuelto a interrogar, no sin reconocer la labor del Papa Francisco y lamentar ciertas resistencias.

«No ser irrelevantes»
Por su parte, la responsable de la Comunidad de Sant’Egidio de Madrid, Tíscar Espigares, ha señalado que La Iglesia arde es «un libro valiente» que hace un diagnóstico certero de la situación de la Iglesia, pero también «lleno de esperanza» porque «contempla la realidad a la luz del Evangelio». Y recordando el mensaje del Papa a la Curia en la Navidad de 2020, cuando dijo que «quienes no miran la crisis a la luz del Evangelio, se limitan a hacer la autopsia de un cadáver» y que «nos hemos olvidado de que el Evangelio es el primero que nos pone en crisis», ha apreciado que Riccardi confía en que «hay esa gracia escondida en la oscuridad», en «una situación de crisis que no es solo de la Iglesia»

En esta línea, ha planteado que en el libro sobrevuelan preguntas como «¿qué será del mundo sin Iglesia?» y, sobre todo, «¿cuál es el futuro de la Iglesia?». A su juicio, hoy «no es tanto un problema de ser minoría o mayoría», sino de «no ser irrelevantes». «Vivimos en un mundo quizá menos cristiano, pero no anticristiano […] porque hay un humanismo de trasfondo cristiano en los hombres y mujeres que no están en la Iglesia, pero con los que la Iglesia está llamada a dialogar», ha aseverado Espigares.

En el acto también ha estado presente María Manuela dos Santos Lucas, la embajadora en España de Mozambique, un país en cuyo proceso de paz hace 30 años medió la Comunidad de Sant’Egidio.

R. PINEDO
Infomadrid

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