Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Parolin en la ONU: la paz se construye con la fraternidad

La pandemia, la cumbre COP26 en Glasgow, las guerras y el desarme nuclear, pero también los «nuevos derechos» que contradicen los valores que deberían defender. El Secretario de Estado aborda muchas de estas cuestiones en su mensaje de vídeo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, centrándose en la resiliencia y la esperanza.

Ciudad del Vaticano, 26 de septiembre 2021.- Se trata de un examen claro de las urgencias del mundo, del sufrimiento en Haití, Afganistán, Líbano y Siria, que se entrelaza también con las preocupaciones de la Santa Sede y los caminos indicados por la Fratelli tutti del Papa Francisco. El videomensaje del cardenal Pietro Parolin, Secretario del Estado Vaticano, a la 76ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, gira en torno al tema: «Construir la resiliencia a través de la esperanza». Una esperanza que se encuentra también en las semillas «heroicas» sembradas durante la pandemia que mostraron cómo el mundo no necesita el aislamiento, sino la «cercanía fraternal» basada en las «reservas de bondad presentes en los corazones humanos».

Vacunas para todos
Llevando el saludo del Papa y recordando sus palabras sobre la crisis pandémica de la que es necesario salir cambiado, el cardenal Parolin insta a trabajar juntos para aliviar el sufrimiento de quienes no pueden acceder a las vacunas «que -dice- deben estar al alcance de todos, especialmente en las zonas de conflicto y en los contextos humanitarios».

En otro punto hace referencia a los sistemas de atención sanitaria, «ampliamente desbordados por la pandemia» y que han dejado «a tantas personas sin atención suficiente o sin atención alguna». El Secretario de Estado pide que se preste atención a la fragilidad y las deficiencias de los sistemas económicos, ya que la grave recesión económica hace aún más vulnerables a los pobres. También es crucial la lucha contra la corrupción, que aumenta precisamente a causa de la pandemia.

Al servicio de la persona
El Covid también afectó a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que ha frenado sus objetivos. La invitación de Parolin es a «repensar la relación entre los individuos y la economía y garantizar que tanto los modelos económicos como los programas de desarrollo estén al servicio de los hombres y mujeres, en particular de los que están al margen de la sociedad, en lugar de explotar tanto a las personas como los recursos naturales». No descuidéis a los pobres, es la exhortación del cardenal.

Mirando a Haití
De cara a la COP26 de Glasgow, el cardenal insta a que se aproveche la oportunidad de volver a empezar tras décadas de inacción que han tenido efectos devastadores en el clima, pero también en la vida de las personas.

Sus pensamientos se dirigieron a Haití, un país azotado por las catástrofes naturales, con «un pueblo que ya sufre los desafíos políticos y las emergencias humanitarias» a las que se enfrenta. De ahí el llamamiento a la comunidad internacional para que ayude al desarrollo «duradero y sostenible» del país. La esperanza también proviene de los numerosos avances tecnológicos que han permitido, por ejemplo, «reducir los costes de las energías limpias».

Un alto el fuego global
Sin embargo, la guerra y la posesión de armas de destrucción masiva apagan la esperanza. «La reciente situación humanitaria en Afganistán y las actuales tensiones políticas en Siria y Líbano, así como en otros lugares, nos recuerdan claramente -dice el cardenal Parolin- el impacto que los conflictos tienen en los pueblos y las naciones. «La Santa Sede pide a los Estados que atiendan el llamamiento del Secretario General y del Papa Francisco a favor de un alto el fuego mundial y de una responsabilidad humanitaria compartida».

«Un paso adelante» es como se calificó la entrada en vigor del Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares el pasado mes de enero. «La Santa Sede espera firmemente que esto estimule también el progreso en la aplicación del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (Tnp), cuya Conferencia de Revisión está prevista para el próximo mes de enero».

Los «nuevos derechos»
En su videomensaje a las Naciones Unidas, el cardenal ha enumerado los dramas de nuestras sociedades, fruto de una «crisis antropológica», una «crisis de las relaciones humanas», como ha subrayado varias veces el Papa Francisco. «Con demasiada frecuencia, el derecho humanitario -explicó Parolin- se toma como una recomendación y no como una obligación» y, por ello, «los refugiados, los migrantes y los desplazados internos quedan cada vez más en el limbo o incluso se les deja ahogarse». Hay persecución a causa de la fe, los frágiles como los ancianos y los niños son descartados, la familia está amenazada.

«Esto también es evidente en las nuevas interpretaciones de los derechos humanos. En muchos casos, los ‘nuevos derechos’ no sólo contradicen los valores que se supone que defienden, sino que se imponen a pesar de la ausencia de consenso internacional».
Para la Santa Sede, los derechos humanos se ven privados de su dimensión universal y «las nuevas interpretaciones parciales se convierten tristemente en el punto de referencia ideológico de un ‘progreso espurio’, generando polarizaciones y divisiones».

«Estos intentos -añade el Secretario de Estado-, de hecho confunden y distraen la aplicación de los convenios de derechos humanos, restando fuerza a la promoción y protección de derechos humanos fundamentales como el derecho a la vida, la libertad de pensamiento, conciencia y religión, y la libertad de opinión y expresión».

Convertirse en artesanos de la paz
«No un instrumento de los poderosos, sino una institución al servicio de todos». Así habla Parolin de las Naciones Unidas, que deben ser revitalizadas en su mandato. El cardenal subraya cómo el Consejo de Seguridad es visto por los más vulnerables con esperanza porque sus «miembros están llamados a convertirse en los principales artífices de la paz en el mundo», pero a menudo es objeto de «impasse», es decir, que no progresa.

«La Santa Sede ve con preocupación el empuje de algunos para romper la útil división del trabajo entre comités, comisiones, reuniones y procesos, convirtiéndolos todos en organismos que se centran en un número limitado de cuestiones controvertidas», puntualiza el purpurado.

Al concluir su discurso, el cardenal Parolin destacó que hay «muchos signos de esperanza, incluso en nuestras cansadas sociedades». «Ser constructores de paz significa encontrar estas semillas y brotes de fraternidad». Para ello es fundamental convertirse en puentes de comunión, no dar la espalda al sufrimiento de los migrantes y refugiados.

«Trabajemos juntos para darles el futuro, para que florezcan en paz», dice el Secretario de Estado, recordando las palabras del Papa en Irak: «La paz no requiere vencedores ni vencidos, sino hermanos y hermanas que, a pesar de todos los malentendidos y heridas del pasado, pasan del conflicto a la unidad».

Benedetta Capelli (Vatican News)
Imagen: Videomensaje del cardenal Parolin a la ONU

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