Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Papa a los Focolares: «Es designio de Dios reconciliar a todos en Cristo»

«La Obra de los Focolares ha cultivado siempre, a través del carisma recibido de su fundadora Chiara Lubich, el servicio de la unidad en la Iglesia entre todos los creyentes y en el mundo entero». Son las palabras del Papa Francisco al recibir en audiencia en el Vaticano a los Obispos amigos de este movimiento, a quienes recordó que «es designio de Dios reconciliar y armonizar a todos en Cristo», lo cual no significa caer en la «unanimidad» sino «respetar al otro».

Ciudad del Vaticano, 25 de septiembre 2021.- El sábado 25 de septiembre, el Papa Francisco recibió en audiencia en el Vaticano a los miembros del Movimiento de los Focolares quienes celebran su encuentro en Roma bajo el lema «tener la audacia de ser uno».

En su discurso, el Santo Padre saludó al cardenal Francis Xavier Kovithavanij, quien no pudo participar en la audiencia por enfermedad: «¡Recemos por su pronta recuperación!», dijo el Pontífice, compartiendo con todos los presentes una reflexión acerca del «camino de amistad» que caracteriza a este grupo y que tiene «una raíz fuerte y sólida».

La semilla de los Focolares
«La Obra de María, o Movimiento de los Focolares, ha cultivado siempre, a través del carisma recibido de su fundadora Chiara Lubich, el sentido y el servicio de la unidad: unidad en la Iglesia, unidad entre todos los creyentes, unidad en el mundo entero, en círculos concéntricos», afirmó Francisco haciendo hincapié en que esto nos hace pensar en la definición que el Concilio Vaticano II dio de la Iglesia:
“El sacramento, es decir, el signo y el instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano (Const. Lumen Gentium, 1)”

Por otro lado, Francisco subrayó la gran acción del Espíritu Santo en los orígenes de este movimiento, ya que «en medio de las laceraciones y destrucciones de la guerra, puso en el joven corazón de Clara una semilla de fraternidad y comunión», una semilla que creció a partir de aquel grupo de amigas, en Trento, «atrayendo a hombres y mujeres de todas las lenguas y naciones con la fuerza del amor de Dios, que crea la unidad sin anular la diversidad, al contrario, potenciándola y armonizándola».

El sueño de Dios: la fraternidad
Asimismo, el Obispo de Roma profundizó sobre aquello que podemos llamar «el sueño de Dios»: «Un pueblo enviado al mundo para dar testimonio de Cristo, para que Él, Lumen gentium, Luz de los gentiles, atraiga a todos hacia sí, con la fuerza suave y misericordiosa de su Misterio Pascual» ya que «es su designio reconciliar y armonizar todo y a todos en Cristo» (cf. Ef 1,10; Col 1,20).

«Y este es también el sueño de la fraternidad, al que dediqué la Encíclica Fratelli tutti», continuó explicando el Papa:
“Frente a las sombras de un mundo cerrado donde tantos sueños de unidad se hacen añicos donde falta un proyecto para todos y la globalización navega sin rumbo común, donde el azote de la pandemia corre el riesgo de exacerbar las desigualdades, el Espíritu nos llama a tener la audacia, la parresía, de ser uno como dice el título de su encuentro. Osar la unidad. Partiendo de la conciencia de que la unidad es un don”

Y en este contexto, el Pontífice destacó que el valor de la unidad lo atestiguan sobre todo los santos:
“Hace unos días celebramos a San Cornelio, Papa, y a San Cipriano, Obispo. A este último debemos la maravillosa definición de la Iglesia como pueblo reunido en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (De Orat. Dom. 23: PL 4, 553). Pero pensemos también en tantos testigos de nuestro tiempo, pastores y laicos, que han tenido la «audacia de la unidad», pagando en persona un precio a veces muy alto. Porque la unidad que Jesucristo nos ha dado y nos sigue dando no es la unanimidad, no es estar de acuerdo a toda costa. Obedece a un criterio fundamental, que es el respeto a la persona, el respeto al rostro del otro, especialmente del pobre, del pequeño, del excluido”

Finalmente, el Papa se despidió de los Focolares agradeciendo el empeño con el que llevan adelante este camino de amistad: «Les recomiendo que sea siempre abierto, nunca exclusivo- para crecer en el servicio de la comunión. Sigan sonriendo. Rezo por ustedes y por sus comunidades. Que el Señor los bendiga y que la Virgen los proteja. Y no se olviden de rezar por mí», concluyó.

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