Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

ONU, Vaticano: armas automáticas contra principios de humanidad y conciencia

Declaración de la Misión Permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra contra el uso de armas automáticas letales.

Ciudad del Vaticano, 6 de agosto 2021.- «Desde el principio del debate sobre los sistemas de armas automáticas letales, la Santa Sede ha subrayado continuamente que los desafíos que presentan las tecnologías emergentes en este ámbito no se limitan al ámbito del derecho internacional humanitario, sino que también plantean implicaciones potencialmente graves para la paz y la estabilidad».

Así comenzó su declaración ante la reunión del Grupo de Expertos Gubernamentales 2021 sobre sistemas de armas letales automáticas de la Convención sobre algunas armas convencionales, la Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra.

Visto que el orden del día del debate era precisamente el aspecto del derecho internacional humanitario la Santa Sede desarrolló su propia reflexión al respecto, basada en tres puntos principales.

Respetar el derecho humanitario internacional
«Los convenios y tratados de derecho internacional humanitario están llenos de expresiones cuidadosamente redactadas, como ‘previsto’, ‘se puede esperar’, ‘daño superfluo’, ‘sufrimiento inútil’, que denotan una referencia fundamental a la interpretación, la buena fe y el juicio prudencial. Estos aspectos – afirma – son en parte informados y basados en el contexto evolutivo de las operaciones, para las cuales la persona humana es insustituible. Consideremos las acciones que requieren la intervención de la razón humana, por ejemplo, la distinción, la proporcionalidad, la precaución, la necesidad y la ventaja militar esperada: el respeto y la aplicación de estos principios requieren la interpretación y la comprensión puntual de contextos y situaciones particulares que son difíciles de programar».

«Es bien sabido que las decisiones jurídicas y éticas exigen a menudo una interpretación de las normas para salvar el espíritu de las mismas», prosigue, «en este sentido, los sistemas de armas autónomos, dotados de capacidades de autoaprendizaje o auto programables, dejan necesariamente margen para un cierto nivel de imprevisibilidad, que podría, por ejemplo, «desviarse» hacia acciones dirigidas a no combatientes para maximizar la eficiencia, violando así el principio de distinción».

A continuación, la Misión Permanente se refiere a la posibilidad de utilizar enjambres de mini drones «kamikaze», es decir, enjambres de sistemas de armas con capacidades autónomas: «El uso de enjambres en zonas urbanas podría conllevar grandes riesgos para los civiles. Si funcionan sin supervisión humana directa, estos sistemas podrías cometer errores en la identificación de los objetivos previstos – se evidencia. El concepto de enjambre de armas autónomas agrava aún más este riesgo, ya que la naturaleza estocástica del enjambre podría provocar lesiones excesivas y efectos indiscriminados, en neta contradicción con el derecho internacional humanitario».

No a la inteligencia artificial al servicio de las armas
En este sentido, señala la Santa Sede, está surgiendo una conciencia también entre eminentes científicos, ingenieros, investigadores, militares, éticos y la comunidad de la sociedad civil en general: «Cada vez hay más casos de empleados y empresarios que se oponen por motivos éticos a ciertos proyectos que implican la militarización de la inteligencia artificial», subraya.

Esta creciente concienciación supone, por supuesto, un cambio en la percepción pública, que es también una fuerza motriz para la aplicación y el desarrollo del derecho internacional humanitario: «Aunque los sistemas de armas autónomas puedan considerarse ‘normales’ en el sentido estadístico del término y, por tanto, se consideren aceptables, aunque no estén explícitamente prohibidos, siguen estando prohibidos por los dictados de la moral, por los valores espirituales, por la experiencia y las virtudes militares», concluye la declaración. «A este respecto, la Cláusula de Martens, que se encuentra en la intersección del derecho internacional humanitario y la ética, pero que, sobre todo, representa una obligación jurídica contemplada en varios tratados de derecho internacional humanitario, ofrece a priori una brújula normativa crucial para nuestro trabajo”

Roberta Barbi (Vatican News)

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