Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Navidad «cancelada»: la UE retira las directrices

Tras la polémica, será redactado de nuevo el documento de la Comisión Europea que invita a no utilizar palabras y nombres que no garanticen «el derecho de toda persona a ser tratada con igualdad». El cardenal Parolin también ha expresado su oposición: «No es así que se combaten las discriminaciones».

30 de noviembre 2021.- El manual para la comunicación de la Unión Europea, que invitando a la inclusión sugería evitar ciertas palabras como «señorita» y «señora», pero también «Navidad» y nombres como «María» o «Juan», ha sido retirado. Lo ha anunciado la comisaria para la igualdad, Helena Dalli: «Estamos examinando estas preocupaciones para abordarlas en una versión actualizada». Al respecto se ha pronunciado esta mañana el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, explicando que, por desgracia, se tiende a homologar todo, sin saber respetar las justas diferencias, arriesgándose al final a destruir a la persona.

Su Eminencia, ¿qué opina de este asunto? ¿Por qué ocurre esto?
R. – Creo que la preocupación por cancelar toda discriminación es justa. Es un camino del que cada vez somos más conscientes, y que naturalmente debe traducirse en la práctica. Sin embargo, en mi opinión, esta no es la manera de lograr este objetivo. Porque al final se corre el riesgo de destruir, aniquilar a la persona, en dos direcciones principales. La primera es la diferenciación que caracteriza a nuestro mundo, la tendencia, por desgracia, es la de homologar todo, sin saber respetar ni siquiera las justas diferencias, que naturalmente no deben convertirse en contraposición o fuente de discriminación, sino que deben integrarse precisamente para construir una humanidad plena e integral. La segunda es olvidar lo que es una realidad. Y quien va en contra de la realidad se pone en serio peligro. Y luego está la anulación de las raíces, especialmente en lo que respecta a las fiestas cristianas, la dimensión cristiana de nuestra Europa también. Por supuesto, sabemos que Europa debe su existencia y su identidad a muchos aportes, pero ciertamente no podemos olvidar que uno de los principales aportes, si no el principal, fueprecisamente el cristianismo. Por lo tanto, destruir la diferencia y destruir las raíces significa precisamente destruir a la persona.

El Papa se prepara para emprender un viaje en Europa, donde cultura, tradición y valores marcan sin duda un camino de acogida. Sin embargo, hay quienes siguen construyendo una Europa que borra sus raíces…
R. – Sí, me parece que el Papa, incluso en el videomensaje que dirigió a Grecia y Chipre antes de su partida hace unos días, subraya precisamente esta dimensión europea: es decir, ir a las fuentes de Europa, redescubriendo por tanto sus elementos constitutivos. Ciertamente, la cultura griega es uno de estos elementos. A continuación, el Papa también se refiere a Chipre como uno de los territorios europeos de Tierra Santa. Así que me parece que este viaje llega en el momento justo, es un viaje que nos recuerda precisamente estas dimensiones fundamentales que no pueden ser borradas. Debemos redescubrir la capacidad de integrar todas estas realidades sin ignorarlas, sin combatirlas, sin eliminarlas ni marginarlas.

Massimiliano Menichetti
Imagen: El Cardenal Pietro Parolin,
Secretario de Estado de la Santa Sede

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