Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Monseñor Santos Montoya: «Todo cristiano está llamado a ser un agente de comunión»

«Todo cristiano está llamado a ser un agente de comunión, facilitar la relación, la convivencia entre todos, en los distintos ambientes en los que se desenvuelva. Y no por empeño personal, utópico, ingenuo, sino por imitación de Dios, que es Comunión, eterno intercambio de amor». Así lo ha asegurado el obispo auxiliar de Madrid monseñor Santos Montoya este domingo, 3 de octubre, en la parroquia de San Francisco de Borja.

En la celebración central del II Domingo por la Comunión en la Iglesia Diocesana –una jornada impulsada por el cardenal Osoro y organizada por la Comisión Diocesana por la Comunión Eclesial–, el prelado ha subrayado que «es Dios quien nos dará la capacidad para acoger por amor la diferencia del otro para enriquecimiento de todos». Y aludiendo a la segunda lectura (carta a los Hebreos 2, 9-11), ha puesto el foco en que «el mismo Jesús nos ha recordado nuestra filiación y, por tanto, nuestra relación de fraternidad».

En este sentido, ha remarcado que «la Iglesia, nuestra Madre, nos ha llamado y nos ha sentado en torno a la mesa del altar, para instruirnos con la Palabra de Dios, para elevar juntos nuestras súplicas al Padre, para alimentarnos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo», y entonces, «transformados», ir al encuentro de otros para animarlos a «acercarse también a participar de la fuente de la salvación y del sentido de la vida». «Todo altar es mesa de comunión y no causa de rivalidad –ha aseverado–. No podemos enfrentar unos altares frente a otros, unas convocatorias del pueblo de Dios frente a otras. No podemos dividir el Cuerpo de Cristo que se entrega para que seamos uno».

En el Evangelio proclamado (Mc 10, 2-16), tal y como ha desgranado el obispo auxiliar, «Jesús se muestra accesible, cercano», deja claro que «todos podemos acercarnos a Él y mostrarle nuestras inquietudes» y, al mismo tiempo, apuesta por buscar siempre la «voluntad de Dios». En concreto, ha detallado que en el pasaje emerge el matrimonio cristiano «con la convicción que hemos escuchado: “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”», es decir, «la aceptación de la voluntad de Dios sobre la unidad y la indisolubilidad del matrimonio, que no siempre son bien entendidas». Y también ha animado a leer Amoris laetitia sobre «la belleza y alegría del amor de Dios en la familia», de forma especial en este Año Familia Amoris Laetitia.

Antes de concluir, monseñor Santos Montoya ha hecho referencia al 500 aniversario de la conversión de san Ignacio de Loyola, que siempre quiso que «el Creador sea alabado por su criatura y viva para su gloria», y en la fiesta del titular del templo, san Francisco de Borja, ha incidido en que este fue «un fiel continuador de la evangelización que se extiende por el mundo entero».

«Sin comunión no hay cristianismo, según reza el lema de esta jornada –ha abundado para terminar su homilía–. Pidamos al Señor que nos ayude a vences las amenazas y los estragos de la desunión que tanto dolor provoca entre nosotros. Y esmerémonos en responder a base de bien, según el espíritu de convocatoria que habita en la Iglesia. Cuidemos el propio corazón, las personas y situaciones que la Providencia de Dios pone en nuestro camino para que todo contribuya al fin para el que hemos sido creados».

Infomadrid / R. Pinedo

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