Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Las huellas de los Reyes Magos en la catedral de la Almudena

A pocos días de la Epifanía del Señor, que en la catedral de la Almudena se celebrará con una Eucaristía solemne a las 12:00 horas presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, nos acercamos al primer templo de Madrid para descubrir en él las huellas de los Reyes Magos. Una de las más representativas la encontramos en la capilla del Santísimo. No hace falta llegar a ver el sagrario para saber Quién está allí, porque el mosaico que hay frente a las puertas de cristal de acceso ya da la pista.

«Lo bonito que tiene ese icono –explica Cristina Tarrero, directora del Museo Catedral de la Almudena– es que te está dando toda la información sin llegar a entrar; cuando abres la puerta de cristal, de frente están los tres Reyes Magos mirando al Niño Jesús, y te dicen “Venid a adorarlo”. Te giras y sabes a quién tienes que adorar». Así, los Magos de Oriente postrados ante Jesús niño son los que dan la primera información de lo que hay tras la puerta, «por la cual entramos en la adoración al Santísimo».

El mosaico al que se refiere Tarrero es un gran mural realizado en el Centro Aletti de Roma en 2011 bajo la dirección del jesuita esloveno Marko Rupnik. Forma parte del conjunto de mosaicos que recubren las paredes de la capilla, y en él se puede apreciar también la estrella que guio a los magos hacia el Niño, así como el oro, el incienso y la mirra que le ofrecieron como regalos, y el rótulo bíblico «Venimos a adorarlo» (Mt 2, 3).

La Virgen María les presenta a su Hijo, igual que hace la talla de la Almudena desde su camarín de la catedral, entregando al Niño Dios al pueblo, y la reflejada en la vidriera central, señalando al Pantocrator. Así lo describe el obispo auxiliar de Madrid Juan Antonio Martínez Camino, SJ en su libro La Almudena, catedral viva, editado recientemente por el Cabildo de la catedral. «Entrando en este espacio recoleto, también la Madre nos presenta al Hijo en el sagrario», señala.

Pinturas y relieves

Pero los Reyes Magos tienen presencia también en otras piezas conservadas en el templo. Una de las 18 tablas del retablo de la Almudena representa una adoración a los Reyes Magos. Se aprecia con facilidad ya que está situada en la fila inferior, a la derecha de la talla de la Virgen. El retablo es obra de Juan de Borgoña (finales del siglo XV-principios del siglo XVI), y contiene diferentes escenas de la vida de Cristo.

Fue realizado para la capilla funeraria de los condes de Cedillo, en el convento de San Miguel de los Ángeles de Toledo. En 1893 viajó a Madrid, donde presidía la capilla del Palacio Arzobispal hasta que el cardenal Ángel Suquía lo cedió a la catedral para albergar la imagen de la patrona de Madrid. Como curiosidad, una de las tablas de este retablo, la Natividad, situada junto a la adoración, fue la que ilustró los décimos de la Lotería de Navidad del año 2009.

Junto a la sacristía capitular, a la izquierda del presbiterio, se aprecia un gran retablo compuesto por 16 tablas flamencas atribuidas a Juan González Becerril, yerno y discípulo de Pedro Berruguete. Fue recuperado en la localidad de Horcajo de la Sierra hace años, restaurado y montado en Talleres de Arte Granda. Una de las tablas es también una adoración de los Magos.

La tercera pintura que se aprecia en el templo se encuentra en la capilla dedicada a sor Ángela de la Cruz, santa fundadora de la Compañía de la Cruz. El cuadro, una adoración de los Magos situada a la derecha del retablo principal es, como este, de la escuela sevillana.

Ya en el Museo Catedral de la Almudena se pueden admirar otras dos obras con representación de los Magos de Oriente. La primera, un tríptico de pared en óleo sobre tabla, anónimo flamenco del siglo XVI, que representa una adoración y que ha sido restaurado recientemente por el museo. En él destaca el detallismo en los elementos decorativos de los tres Reyes Magos y la riqueza de las telas de sus ropajes.

La segunda pieza es otro tríptico, en esta ocasión de sobremesa. Se trata de un relieve de la Epifanía en marfil y hueso, una obra del siglo XIX de gusto historicista que reproduce las tablas flamencas del siglo XV.

Belenes y artículos religiosos
Los belenes son la representación por excelencia del acontecimiento de la Navidad y en ellos una de las escenas que nunca puede faltar es la cabalgata de los Reyes. Se pueden ver también en el belén montado en el atrio del templo y en el que, como cada año, instalan los empleados del museo en la antesacristía de la primera planta. Se trata de figuras de trapo elaboradas artesanalmente por las carmelitas descalzas de Navahermosa (Toledo).

La tienda del museo incorpora también belenes con Reyes Magos, desde los más elaborados hasta los de imán para las neveras, o incluso un conjunto de Nacimiento al estilo de las matrioskas rusas. La realidad es que la demanda de belenes en la tienda no solo se da en Navidad, y por eso están a la venta durante todo el año. También postales con el mosaico de Rupnik, que muchos clientes compran como felicitación navideña.

Infomadrid / B. Aragoneses

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