Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

La Transfiguración, el último Rafael

La hodierna fiesta de la Transfiguración del Señor contada y vivida a través de la última obra maestra de Rafael, conservada en la Pinacoteca Vaticana.

Ciudad del Vaticano, 6 de agosto 2021.- El rostro de Cristo, transfigurado por la luz, tan brillante como el sol: este es probablemente el último rostro esbozado por el pincel de Rafael Sanzio antes de su prematura muerte, quizá debida a la fiebre palúdica, a la edad de treinta y siete años, el 6 de abril de 1520.

El rostro de Cristo transfigurado pintado por Rafael

En el lecho de muerte de Rafael
Es precisamente esa poderosa mirada la que atrapa con su vitalidad a quien se detiene ante el gran panel de la Transfiguración de la Sala VIII de la Pinacoteca Vaticana que acompañó al gran pintor renacentista durante sus últimos momentos en la tierra. De hecho, el cuadro fue colocado junto al lecho de muerte de Rafael. Vasari recuerda cómo el contraste entre la vitalidad de la obra y el cuerpo sin vida hizo que «el alma estallara de dolor».

Raffaello Sanzio (1483-1520), La Transfiguración, Pinacoteca © Musei Vaticani

La más bella, la más divina
Y es de nuevo el autor de las «Vidas» quien define la «Transfiguración» como «la más célebre, la más bella y la más divina» entre las muchas pintadas por Rafael». Encargada para la catedral de San Justo de Narbona por el entonces Obispo, el Cardenal Giulio de Médicis, futuro Papa Clemente VII, en 1516, junto con la Resurrección de Lázaro pintada por Sebastiano del Piombo y actualmente en la Galería Nacional, II, la obra permaneció en Italia, donde fue colocada en la iglesia romana de San Pietro in Montorio. Tras el Tratado de Tolentino en 1797, fue llevada por las tropas de Napoleón a Francia y devuelta en 1816, cuando pasó a formar parte de las colecciones papales.

Raffaello Sanzio (1483-1520), La Transfiguración, Pinacoteca © Musei Vaticani

Teatralidad
En una composición teatral en la que los personajes están dispuestos en dos plataformas escénicas, Rafael enlaza dos acontecimientos de la vida de Cristo narrados sucesivamente por los evangelistas Marcos, Mateo y Lucas: en la cima del monte Tabor está la Transfiguración, en la base la curación del niño endemoniado. Los gestos enfáticos, el dinamismo de las figuras y el uso de múltiples fuentes de luz fomentan una intensa implicación emocional.

Raffaello Sanzio (1483-1520), La Transfiguración, Pinacoteca © Musei Vaticani

El prodigio del Tabor
En lo alto de un cielo en el que se alternan blancos cálidos y fríos, azules, grises y amarillos, Cristo irradia un resplandor desde su rostro y sus ropas blancas. Está rodeado por Elías y Moisés, que conversan con él, mientras que Pedro, que unos momentos antes había pedido montar tres tiendas y permanecer en la montaña, junto con sus compañeros Santiago y Juan, boca abajo en el suelo, queda impactado al ver una nube que los envuelve y al oír una voz del cielo que dice: «¡Este es mi hijo amado, escúchenlo!». A la izquierda, dos figuras presencian la escena: quizás los santos Justo y Pastor, patrones de Narbona, recordados por la Iglesia el 6 de agosto en la solemnidad de la Transfiguración; o Agapito y Félix, diáconos de Sixto II, martirizados con él el mismo día.

Raffaello Sanzio (1483-1520), La Transfiguración, Pinacoteca © Musei Vaticani

La luz y el pathos
La luz crepuscular, que recuerda a la pintura veneciana, separa la solemnidad de la Transfiguración de la contrastada, turbadora, oscura, casi caravaggiesca y realista «curación del endemoniado» al pie de la montaña: los apóstoles y los familiares del muchacho poseído por el mal, tensos y angustiados, se dividen en grupos opuestos, gesticulando en poses excitadas y expresivas. Durante siglos se pensó que las dos escenas podían atribuirse a manos diferentes: Rafael en la parte superior y Giulio Romano en la inferior. Desde entonces, la mayoría de los estudios coinciden en la autoría de Rafael para ambos, pero la cuestión sigue abierta.

Raffaello Sanzio (1483-1520), La Transfiguración, Pinacoteca © Musei Vaticani

Paolo Ondarza (Vatican News)

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