Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Hoja Parroquial de Sta. María de Majadahonda. Eucaristía del 5.12.2021. 2º Domingo de Adviento: Lucas 3, 1-6.

INTRODUCCIÓN

Una de las figuras del Adviento, san Juan Bautista, precursor del Mesías, predica un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, cumpliendo la profecía de Isaías: “En el desierto preparad el camino al Señor; allanad sus senderos” (Evangelio de hoy) El Adviento es un tiempo de conversión, durante el que nos preparamos interiormente para que cuando el Señor venga nos encuentre limpios e irreprochables (2ª lectura). Es un tiempo de experimentar la misericordia de Dios que nos hace volver a gozar de su esplendor, dejando atrás la oscuridad de nuestros pecados” (1ª lectura). Y así podremos cantar con el Salmo: “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”. Vigilemos para que los afanes de este mundo no nos impidan nuestro encuentro con Cristo.

Equipo de Eucaristía de Santa María

DIOS N OS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Baruc 5, 1-9

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te da, en-vuélvete en el manto de la justicia de Dios y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno, porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un nombre para siempre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad». Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia el oriente y contempla a tus hijos, reuni-dos de oriente a occidente a la voz del Santo, gozosos invocando a Dios. A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real. Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados y a las colinas encumbradas, ha mandado llenarse a los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios. Ha mandado al boscaje y a los árboles aromáticos hacer sombra a Israel. Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia.

SALMO
Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6
R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres

Cuando el Señor hizo volver a los caustivos de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Recoge, Señor, a nuestro cautivos
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 4-6. 8-11

Hermanos: Siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vo-sotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús. Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en pene-tración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 1-6

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»

COMENTARIO
Si supiera preparar los caminos

¡Si yo supiera preparar el camino al Señor…pues ya habría llegado! Estaría mucho más presente entre nosotros y en mí mismo. Si yo supiera, y si supiéramos juntos. Poco puede hacer un solo «ingeniero» de caminos. Pero en lo que a mí me toca, tantas veces lo he intentado… que a veces no sé si merece la pena volver a proponérmelo.

Cuando me quedo en silencio, a solas conmigo, siento que añoro al Señor, y encuentro en mi inte-rior ánimos y desánimos:

Preparadle el camino al Señor. «Preparar». Sí, creo que estoy dispuesto, porque mi corazón se siente tocado y se acelera como si quisiera ponerse inmediatamente a la tarea.

Allanad sus senderos… «Allanar». Cierto, mis senderos no son llanos, lo sé. Abundan los altiba-jos. Cuesta avanzar bien por ellos. Cuando no presto suficiente atención y cuidado… me voy dando tropezones. ¡Y cuánto estorbo en mis senderos! Algunos por culpa mía. Pero a veces me los pu-sieron otros… Seguramente si pusiera un poco más de atención y cuidado, no tropezaría tanto, ni me enredaría, ni me desviaría… ¿Es posible allanar los senderos, Señor? ¿Lo intento de nuevo? Si me ayudas tú, Señor…

Después de un rato de silencio me encontré de nuevo leyendo: que los valles se levanten y los montes se abajen… Me detuve un poco asombrado: ¡Que los valles se levanten…! ¿Se puede levantar un valle? Si se levanta, deja de ser valle? ¿Tiene algo de malo ser valle? Que el monte y las colinas se abajen… Pero si el monte se abaja, ¿no deja de ser monte?.

¿Por qué el Bautista gritaba estas cosas tan raras y difíciles?
Ciertamente lo que Juan pretende de nosotros implica una dura y gran transformación, no se trata de un simple cambio, un retoque, un apaño… Abajar un monte y elevar un valle son auténticas «obras de ingeniería».

Es cierto que en mi vida hay montes y valles. ¿Cuál será ese valle, ese monte que hay que trans-formar? Desde los terrenos bajos y hundidos no se ve apenas. Hay escaso horizonte. Debe ser que hay «cosas» que me ciegan, me limitan, me acostumbran, proyectos demasiado cortos y cómo-dos, para ir tirando…Ideas, prejuicios, costumbres, miedos, cansancios… Cuántas cosas me impi-den ver con claridad lo que tú quieres, Señor, y me acabo quedando «a ras de suelo». Otras, en cambio, me da por subirme a lo alto de mi monte, sin poner los pies en la tierra, aislado, lejos de todo y de todos, a mi aire, «a lo mío», como en una nube…

Muéstrame, Señor, mis montes y colinas, quédate cerca y ayúdame a mirarlos como tú los ves: esperando una transformación.
Continué con mi lectura orante: Que los caminos torcidos se enderecen. Los «caminos». Tienen siempre algo de reto y de misterio. ¿Adónde acabarán llevándote? ¡Existen tantos caminos! A veces creo que sé el camino, que lo conozco. Pero no siempre estoy seguro de estar caminando bien. Como repetía un gran amigo claretiano «corres mucho, pero fuera de camino». (Creo que la frase es de San Agustín). No todos los caminos te llevan a donde debes ir. Y algunos te alejan muchísimo. O no tienen salida, o te agotan tanto, que pierdes las ganas de seguir.

Recuerdo, Señor, que nos dijiste que «mis caminos no son vuestros caminos». Los tuyos siempre llegan, porque vas al frente, porque los has recorrido primero. Pero para enderezar cami-nos, tengo que darme cuenta de que no voy bien orientado ¡Con lo que me gusta tener razón y aparentar que lo tengo todo muy claro…! Pues me falta no poca humildad para aprender de otros, preguntar, dejar que me acompañen…

Cuando ya estaba terminando, leo todavía que el Bautista sigue diciendo: que lo escabroso se iguale… Lo escabroso es incómodo, estremece, asusta, dificulta… Puede que haya en mí algo escabroso, desagradable, algo que aleje, que moleste… Y puede que no me dé cuenta, aunque otros lo vean muy claro. Yo no lo sé, y ¡no sé si quiero saberlo! Pero conviene saberlo, aunque duela. Porque a nadie le gusta que le rechacen, resultar incómodo, que otros te vean confundido y tú no te enteres… Siempre resulta más fácil ver lo escabroso en los demás que en uno mismo. Que lo escabroso se iguale: Ser más agradable, amable, suave, coherente, crear puentes, quitar estor-bos, acoger, escuchar, atender… Lo que me aleja de los demás… me aleja también de Ti.

¡El Evangelio de hoy se me hace tan difícil!

Pero me llenan de esperanza las últimas palabras: «Todos verán la salvación de Dios». Y lo que nos ha dicho San Pablo: «el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús».

Tú eres el Camino. Ayúdame a corregir mis caminos torcidos y retorcidos. Ya que si tú eres mi Camino no tengo que preparar nada, sino caminar cada día contigo. Sólo buscarte a ti, escuchar tu voz y seguir tus pasos…

Pues manos a la obra. Entre los dos, Señor, que yo solo no puedo. Y de nuevo este Advineto ¡es-toy dispuesto a intentarlo!

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf
(A partir de un texto de Manuel J Fernández Márquez)

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
(Lucas 3, 1-6..).
POR JOSÉ FERNANDO LÓPEZ DE HARO
Párroco de Santa María

Entre las características propias de Lucas está su tendencia a situar cronológicamente los acontecimientos; le importan mucho la historia y los contextos sociales y culturales. En esto sigue los cánones propios de la literatura de su época.

Su evangelio da datos muy detallados del momento en el que Juan Bautista hacía su ministerio, hecho que afecta también a la misión de Jesús, cuyo comienzo se relatará a continuación. Lucas fija su mirada tanto en la esfera política como en la religiosa, dando cuenta de quién es el emperador romano, quiénes son los gobernantes herodianos en todo el territorio palestino (los hijos de Herodes el Grande) y quiénes las máximas autoridades entre los judíos.

Si algo es la fe judeo-cristiana es una fe encarnada, una fe histórica. Las circunstancias afectan a la propia esperanza y misión, de modo que estas quedan afectadas por aquellas. No es lo mismo creer en un momento que en otro.

En este sentido, Juan Bautista primero y Jesús después siguen la estela de los grandes profetas de Israel. Como aparece en el texto del evangelio de este domingo, el Dios de Israel es un Dios que se dirige a hombres y mujeres concretos (“Vino la Palabra de Dios sobre Juan…”) en su propio tiempo.

Plegaria para la semana
DIOS ESTÁ CERCA

¡Vamos levantaos,
se acerca vuestra liberación!
Hay signos a vuestro alrededor.
¿No los veis en el barrio, en la fábrica,
en la comunidad, en vuestra propia casa
y en vosotros mismos, sin ir más lejos?

Restregaos los ojos,
mirad con esperanza el horizonte,
escuchad las buenas nuevas,
dejaos despertar por la brisa.
Dios está cerca.

¡Venga, levantaos,
alzad la cabeza!
La gente se angustia por todo
Y anda sin aliento, dando tumbos
de acá para allá, viviendo sin vivir,
echando a perder su vida.
se desviven en fuegos fatuos,
en espejismo de desierto,
en vagas añoranzas.
¡Hala, levantaos
y poneos en marcha con ilusión renovada!

Cáritas-Adviento:
“Tejiendo redes para una casa común”.

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