Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Hoja Parroquial de Santa María de Majadahonda. Eucaristía del 14.11.2021. Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario

INTRODUCCIÓN
Vivimos tiempos apocalípticos

Profetas laicos, profetas de desgracias, nos anuncian desastres sin cuento. Jesús dice en el evangelio de hoy que nadie sabe cuándo será el fin del mundo, ni siquiera el hijo, tan sólo el Padre. Pero parece que hoy en día algunos saben lo que no sabe ni siquiera el Hijo del hombre… Y, mi impresión, es que hasta en la iglesia nos contagiamos de esta religión climática y apocalíptica. Yo, la verdad, políticamente incorrecto, en estas y en otras cuestiones, no soy por ello «negacionista» (esa palabra horrible que se usaba antaño para los que negaban el genocidio nazi, y que parece que ahora se usa para denigrar a cualquiera que se aparte lo más mínimo de las verdades de la religión de lo políticamente correcto), y creo que es evidente que debemos ocuparnos del medio ambiente y evitar degradarlo, pero también recuerdo que las profecías catastrofistas de los años 80 (ventajas que tiene la edad) decían que para estas fechas numerosas islas habrían desaparecido bajo las aguas oceánicos por el calentamiento global, y ahí siguen todas ellas, igual que muchas ciudades costeras también condenadas por los apocalípticos de antaño… En fin, me estoy atrayendo, creo, muchas iras y críticas, pero he decidido que quiero ser libre y discrepar de los «dogmas» contemporáneos, y creerme mejor lo que dice Jesús sobre nuestra ignorancia respecto del fin del mundo, y, eso sí, sobre su llamada a vivir responsablemente, cuidando de nuestro mundo (es parte del mandamiento del amor) y de nuestros semejantes, los pobres (en esta jornada mundial de los pobres), los nacidos y los no nacidos y los que están en camino de nacer, de los que los ecologistas se olvidan con demasiada frecuencia. El fin del mundo está presente entre nosotros en los límites del mundo que palpamos a diario, y que nos llaman a la responsabilidad, a elegir los valores permanentes que también nos rodean tan de cerca y que nos llevan a la vida plena, que es la vida eterna, en comunión con Dios y con los hermanos.

José Ma. Vegas, cmf

DIOS NOS HABLA

PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Daniel 12, 1-3

Por aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida eterna, otros para ignominia perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

SALMO
Sal 15,5.8.9-10.11
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta a los Hebreos 10, 11-14. 18

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados. Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera e tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a lo que van siendo consagrados. Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

COMENTARIO
La historia se transforma, no se aniquila

El evangelio de hoy forma parte del discurso apocalíptico de Marcos con que se cierra la actividad de Jesús, antes de entrar en la pasión. Es propio de la liturgia con la que culmina el año litúrgico usar esos textos apocalípticos que plantean las cuestiones finales, escatológicas, del mundo y de la historia. Jesús no fue muy dado a hablar de esta forma, pero en la cultura de la época se planteaban estos asuntos. Por ello le preguntan sobre el día y la hora en que ha de terminar este mundo. Jesús –según Marcos-, no lo sabe, no lo dice, simplemente se recurre al lenguaje simbólico de los apocalípticos para hablar de la vigilancia, de estar alertas, y de mirar “los signos de los tiempos”. No podemos negar que aquí hay “palabras” de Jesús, pero hoy se reconoce que la comunidad primitiva, algunos círculos de profetas-apocalípticos, cultivaron estos dichos de Jesús y los acomodaron a su modo de vivir en una itinerancia constante y en la adversidad y el rechazo de su mensaje de Dios.

Tenemos que reconocer que Mc 13, lo que se llama el apocalipsis sinóptico, se presta a muchas interpretaciones de distinto perfil histórico, literario y teológico. Se reconoce que no es propiamente de Jesús, sino de los cristianos que, ante una crisis, de guerra, de persecución, escribieron este texto. Pusieron palabras de Jesús que se mantenían en la tradición para tratar de afrontar los problemas que se presentaban para judíos y cristianos. Es posible que la base del mismo pueda explicarse en la crisis de Calígula el 40 d. C., en tiempos de Petronio, legado de Siria, para llevar a cabo la orden de poner una estatua del emperador en el templo para ser adorado como dios. Esta es una hipótesis entre otras, pero razonable. No obstante no todo el texto se explica en este momento.

Posteriormente y separados ya judíos y cristianos, se vuelve sobre este texto ante nuevas dificultades. Las opiniones son muy diversas y, a veces, extravagantes. El cristianismo primitivo estuvo muy influenciado por la corriente apocalíptica. Esto no se niega. Pero la solución de la historia y de la vida de los hombres no debería tomarse al pie de la letra todo esto. Pero una cosa sí es cierta: ante la tiranía todos los hombres de cualquier clase y religión estamos llamados a resistir en nombre de Dios.

Los signos de los tiempos siempre han sido un criterio profético de discernimiento de cómo vivir y de qué esperar. ¿Por qué? Porque los profetas pensaban que Dios no había abandonado la historia a una suerte dualista donde la maldad podría imponerse sobre su proyecto de creación, de salvación o liberación. Pero los signos de los tiempos hay que saberlos interpretar. Es decir, hay que saber ver la mano de Dios en medio del mundo, en nuestra vida personal y en la de los demás. La historia se “transforma” así, no acaba ni tiene por qué acabar de buenas a primeras con una catástrofe mundial. Y Dios interviene en la historia “por nosotros” y nunca “contra nosotros”. De la misma manera que el anuncio del “reino de Dios” por parte de Jesús -su mensaje fundamental-, es una convicción de su providencia y de su fidelidad a los hombres que hacen la historia.

Cierto tipo de mentalidades siempre han creído y propagado que el final del mundo vendrá con una gran catástrofe en la que todo quedará aniquilado. Pero eso no nos obliga necesariamente a creer que eso será así. Dios tiene sus propios caminos y sus propias maneras de llevar hacia su consumación esta historia y nuestra vida. El discurso está construido sobre palabras de Daniel 7,13-14 en lo que se refiere a venida del Hijo del Hombre. Sin embargo, en los términos más auténticos de Jesús se nos invita a mirar los signos de los tiempos, como cuando la higuera echa sus brotes porque el verano se acerca; a descubrir un signo de lo que Dios pide en la historia. Dios tiene sus propios caminos para poner de manifiesto que en esta historia nada pasa desapercibido a su acción y de que debemos vivir con la espera y la esperanza del triunfo del bien sobre el mal; que no podemos divinizar a los tiranos ni deshumanizar a los hijos de Dios. Los tiranos no pueden ser dioses, porque todos los hombres son “divinos” como imagen de Dios. Así es como se transformará esta historia a imagen del “reinado de Dios” que Jesús predicó y a lo que dedicó su vida.

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DEL DÍA
(Marcos 13,24-32)
POR JOSÉ FERNANDO LÓPEZ DE HARO
Párroco de Santa María

El capítulo 13 del evangelio de Marcos posee unas características muy particulares, que lo diferencian del resto de la obra. Es una sección en la que Jesús pronuncia un largo discurso mientras está con sus tres discípulos predilectos (Pedro, Santiago y Juan) en el monte de los Olivos, contemplando desde lejos el Templo de Jerusalén.

Hay entre ellos y la Ciudad Santa distancia suficiente como para adoptar una visión crítica. El Templo y Jerusalén ocupan una parte importante del discurso. También el futuro de sus discípulos, el tiempo en que tengan que enfrentarse a la vida sin el Maestro.

Jesús les anticipa grandes dificultades (acotes, persecuciones). Anticipo también de la destrucción de la ciudad (que ya ha acontecido cuando se escribe el evangelio), y que se describe con un lenguaje fuertemente apocalíptico, citando al profeta Daniel.

Las metáforas (catástrofes naturales) y el anuncio de la venida poderosa del Hijo del Hombre tratan de ofrecer esperanza en el futuro. Como se ofrece en la 1ª lectura, la fe en la resurrección es la fe de los últimos y de los desposeídos. Lo mismo ocurre aquí: Jesús sufrirá injustamente, sus seguidores también, pero todos serán reivindicados por Dios.

Textos Equipo Eucaristía

Para la semana
TUS PALABRAS NO PASARÁN

En el trabajo de cada día, que me esfuerzo por hacer mejor, por superarme, por no quedarme en el mínimo mínimo. Cuando lo siento como una rutina, una carga pesada. Tus Palabras no pasarán.

En la relación con los amigos, con los compañeros. Cuando busco sentirme arropado, valorado, ser el centro de toda reunión. Y rechazo o anulo a quienes no piensan como yo. Tus Palabras no pasarán.

En casa, en familia, con los más cercanos. Cuando ya he dejado de lado servir y amar todo lo posible. Cuando busco que me atiendan y sirvan. Tus Palabras no pasarán.

En mi comunidad (parroquial, cristiana…) cuando quiero trabajar, aportar, dedicarme a algo. Pero “me falta tiempo” y es que lo ocupo en las redes, el gimnasio, mi bienestar. Tus Palabras no pasarán.

En mi deseo de vivir bien. La Sabiduría de Dios, la paz, la fraternidad. Pero valoro “si merece la pena”, si las dificultades me van a superar, si voy a ser capaz de hacerles frente. Tus palabas no pasarán.

Tus palabras no pasarán, Señor, porque estás en medio de nosotros, dándonos Vida y Salvación. Ayúdanos a tenerte siempre presente y a descubrir que Contigo a nuestro lado todo es posible.

Ángel María Lahuerta Millas

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