EQUIPO SACERDOTAL

PÁRROCO José María Crespo

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José Mari nace en Beasain, Guipúzcoa, en 1964.

Entra en el seminario de los Misioneros Claretianos a los 17 años.

Siendo aún seminarista, le destinan un año a Honduras.

De vuelta a Madrid, sigue sus estudios y se licencia en Teología Moral y realiza un Master en Orientación familiar.

Es ordenado sacerdote en 1990, iniciando su ministerio en Madrid. Posteriormente el provincial claretiano le destina de misión a Rusia, donde permanece desde 1998 a 2000.

La mayor parte del tiempo desarrolla su misión en San Petersburgo. Forma parte de una comunidad en la que hay 4 sacerdotes y 6 seminaristas.

También estuvo unos meses en Siberia en las misiones de Krasnoyarsk, donde al llegar la temperatura era de -40°C, y en Múrmansk.

De vuelta a España, le mandan nuevamente a Honduras donde permanece durante 6 años, en la ciudad de San Pedro Sula.

En 2006 vuelve a España, siendo destinado a Logroño permaneciendo allí 3 años.

Regresa a Madrid donde se une a la Archidiócesis de Madrid, siendo su primer destino como sacerdote diocesano, la parroquia de Nuestra Señora de las Fuentes. Allí está 10 años, primero como vicario y los últimos años como párroco.

De ahí le mandan como párroco a la parroquia Santísima Trinidad de Villalba donde está 4 años.

En septiembre de 2022 llega a nuestra parroquia Santa María como párroco.

Alejandro Pulido

Alejandro Pulido

Alejandro nació en Madrid en 1989. Creció en una familia sencilla y trabajadora del barrio de Hortaleza. En un ambiente no muy practicante prendió la llamada del Señor desde muy pronto. Dios le concedió desde muy niño, fruto de la gracia del Bautismo, una profunda vida espiritual y una gran sensibilidad hacia lo religioso. En la amistad con Cristo y con la Virgen desde muy pequeño se sintió inclinado a entregar su vida como sacerdote. A la pregunta «qué quieres ser de mayor» iba acompañada la respuesta: «sacerdote, profesor y payaso». Esa llamada no se apagó con los años, si no que en medio de los retos normales de los jóvenes de su generación, seguía latente y a los 16 años tuvo una experiencia de acercamiento mayor a la Iglesia, gracias al testimonio de una profesora católica en el instituto público. 

Tras varios años de maduración en la fe en un movimiento, la Milicia de Santa María, y de vivir esa fe en la universidad Complutense, donde estudió psicología, decidió dar el paso de discernir en la Iglesia la autenticidad de la llamada al sacerdocio que Dios le había concedido y tras varios años de preparación y escucha, esta llamada ha sido concretada en la ordenación que le confirió D. Carlos Osoro el 20 de junio de 2020.

Tras un tiempo en la parroquia Santa Teresa Benedicta de la Cruz ha sido destinado a Santa María de Majadahonda donde Dios, afirma Alejandro, “me pide hoy seguir respondiendo a ese don que me ha concedido”.