Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

El Papa a los embajadores: vacunas para todos, una cuestión de justicia

Con motivo de la presentación de las cartas credenciales de los embajadores de Moldavia, Kirguistán, Namibia, Lesoto, Luxemburgo, Chad y Guinea-Bissau, Francisco habló sobre la pandemia, invitando a la comunidad internacional a promover una «cultura del encuentro» al servicio del bien común de la familia humana.

Ciudad del Vaticano, 17 de diciembre 2021.- La pandemia que saca «lo mejor de la humanidad» en términos individuales pero que, a nivel institucional e intergubernamental, exige ser abordada «de forma solidaria y no aislada». Este es el contundente concepto que el Papa Francisco reiteró en un discurso dirigido a los nuevos embajadores extraordinarios y plenipotenciarios de Moldavia, Kirguistán, Namibia, Lesoto, Luxemburgo, Chad y Guinea-Bissau, a quienes entregó las Cartas credenciales.

El llamamiento por las vacunas
Igualmente fuerte fue el llamamiento sobre las vacunas, que, según recordó el Papa en su audiencia con otros embajadores el año pasado, representaron un primer signo de esperanza. «En su momento, muchos creyeron que su llegada anunciaba el rápido fin de la pandemia».

Aunque se han hecho grandes progresos desde entonces, un año después vemos cómo el COVID-19 sigue causando dolor y sufrimiento, por no hablar de la pérdida de vidas. Es importante que la comunidad internacional intensifique los esfuerzos de cooperación para que todas las personas tengan un acceso rápido a las vacunas. No es una cuestión de conveniencia o cortesía, es una cuestión de justicia.

Todos somos responsables
Francisco recuerda la necesidad de abordar la emergencia sanitaria desde una perspectiva global. «Como observé al principio de la pandemia, es urgente -explica el Papa- aprender de esta experiencia y abrir los ojos para ver lo más importante: los unos a los otros.

Espero sinceramente que a través de esta experiencia la comunidad internacional llegue a una mayor conciencia del hecho de que somos una sola familia humana; cada uno de nosotros es responsable de nuestros hermanos y hermanas, nadie queda excluido. Esta es una verdad que debería motivarnos a abordar no sólo la actual crisis sanitaria, sino todos los problemas que afligen a la humanidad y a nuestra casa común -la pobreza, la migración, el terrorismo, el cambio climático, por nombrar algunos- y a hacerlo de forma solidaria y no aislada.

Aprender a dialogar
La pandemia, subrayó el Papa, estuvo marcada por «actos individuales y colectivos de generosidad, servicio y sacrificio», pero es igualmente importante hacer más a nivel institucional. «A este respecto, la Santa Sede -afirma- aprecia el importante papel que ustedes desempeñan, como lo demuestra su propia presencia diplomática y su participación en la comunidad internacional».

El mundo debe aprender de la pandemia: la necesidad de cultivar las relaciones y facilitar el entendimiento mutuo con personas de diferentes culturas y orígenes, para trabajar juntos en la construcción de un mundo más justo. La principal herramienta de la que disponen para llevar a cabo esta tarea es el diálogo.
Por último, los mejores deseos de Francisco y la garantía de la presencia de la Santa Sede para «un diálogo fructífero» sobre temas de interés mundial «especialmente los que conciernen a la humanidad y a nuestra casa común».

Benedetta Capelli
Imagen: El Santo Padre hace entrega de las cartas credenciales
a los embajadores.
(Foto: Vatican Media)

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