Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

El Papa a jóvenes de «Economía de Francisco»: poner la fraternidad al centro

En su Videomensaje para el segundo encuentro mundial de jóvenes economistas y empresarios, el Papa Francisco renueva para ellos la tarea de «buscar nuevas formas de regenerar la economía» tras la tragedia del Covid, para que sea «más justa, sostenible y solidaria, es decir, más común».

Ciudad del Vaticano, 2 de octubre 2021.- «A ustedes jóvenes, les renuevo la tarea de poner la fraternidad en el centro de la economía» para demostrar, «guiados por el amor del Evangelio», que «existe una economía diferente», y que puede ser «más justa, sostenible y solidaria, es decir, más común». Así se ha dirigido el Papa Francisco a los jóvenes empresarios y economistas protagonistas del segundo evento mundial de la «Economía de Francisco», esta tarde, retransmitido en directo desde Asís y conectado con 40 ciudades del mundo.

La pandemia ha revelado y amplificado las desigualdades
En su Videomensaje al final de la jornada, el Papa comenzó explicando que había escuchado «las experiencias e iniciativas que han construido juntos» y agradeció a los jóvenes «el entusiasmo con el que llevan a cabo esta misión de dar un alma nueva a la economía». Subrayó que la tragedia del Covid-19 no sólo «nos ha revelado las profundas desigualdades que infectan nuestras sociedades: también las ha amplificado». Y recuerda «el gran aumento del desempleo, la pobreza, la desigualdad, el hambre» y la exclusión de muchos de la atención sanitaria necesaria.

No olvidemos que algunos pocos han aprovechado la pandemia para enriquecerse y encerrarse. Todo este sufrimiento recae de forma desproporcionada en nuestros hermanos y hermanas más pobres.

La olvidada relación recíproca entre nosotros y la naturaleza
El Papa Francisco habla de numerosos «fallos en el cuidado de la casa común y de la familia» durante los casi dos años de pandemia, y denuncia que «a menudo olvidamos la importancia de la cooperación humana y de la solidaridad global», así como «la existencia de una relación de reciprocidad responsable entre nosotros y la naturaleza».

No somos dueños de la creación, sino custodios
La Tierra nos precede y nos ha sido dada, recordó el Pontífice, y «somos administradores de los bienes, no propietarios», pero «la economía enferma que mata» surge precisamente «de la suposición de que somos propietarios de la creación, capaces de explotarla para nuestros propios intereses y crecimiento».

La pandemia nos ha recordado este profundo vínculo de reciprocidad; nos recuerda que hemos sido llamados a cuidar los bienes que la creación da a todos; nos recuerda nuestro deber de trabajar y distribuir estos bienes para que nadie quede excluido. Por último, también nos recuerda que, inmersos en un mar común, debemos abrazar la necesidad de una nueva fraternidad.

Por una economía más justa, sostenible y «común»
Este, explica el Papa Francisco a los jóvenes, es un momento propicio para volver a sentir «que tenemos una responsabilidad hacia los demás y hacia el mundo, porque «la calidad del desarrollo de los pueblos y de la Tierra depende sobre todo de los bienes comunes».

Por eso debemos buscar nuevas formas de regenerar la economía en la era post-Covid-19 para que sea más justa, sostenible y solidaria, es decir, más común.

Necesitamos más procesos circulares, para producir y no desperdiciar los recursos de nuestra Tierra, formas más justas de vender y distribuir los bienes y un comportamiento más responsable cuando consumimos.

Son la última generación que puede salvar la Tierra
También necesitamos, continúa el Papa Francisco, «un nuevo paradigma integral», para formar a las nuevas generaciones de economistas y empresarios para que «respeten nuestra interconexión con la Tierra». Esto es lo que, según reconoce el Papa, se está haciendo en la «Economía de Francisco», así como en muchos otros grupos de jóvenes. Pero no queda mucho tiempo: «Hoy nuestra Madre Tierra gime y nos avisa de que nos acercamos a umbrales peligrosos». Y ustedes, dice el Pontífice a los jóvenes, «son quizá la última generación que puede salvarnos: no exagero». Necesitamos «su creatividad y resistencia» para «corregir los errores del pasado y conducirnos hacia una nueva economía más solidaria, sostenible e integradora».

Sin embargo, esta misión de la economía incluye la regeneración de todos nuestros sistemas sociales: inculcando los valores de la fraternidad, la solidaridad, el cuidado de nuestra Tierra y los bienes comunes en todas nuestras estructuras podríamos abordar los mayores retos de nuestro tiempo, desde el hambre y la malnutrición hasta la distribución equitativa de las vacunas Covid-19. Debemos trabajar juntos y soñar en grande.

Poner la fraternidad en el centro de la nueva economía
Así, «con la mirada fija en Jesús», es la esperanza del Papa Francisco, «encontraremos la inspiración para diseñar un mundo nuevo y el valor para caminar juntos hacia un futuro mejor».

A vosotros, jóvenes, les renuevo la tarea de poner la fraternidad en el centro de la economía. Nunca como en este tiempo hemos sentido la necesidad de jóvenes que sepan, a través del estudio y la práctica, demostrar que existe una economía diferente.

No se desanimen: déjense guiar por el amor del Evangelio, que es el resorte de todo cambio y que nos impulsa a entrar en las heridas de la historia y a resucitar.

Economistas que vivan el Evangelio en las empresas y mercados
El encargo final del Papa a los jóvenes economistas y empresarios es que «se lancen con creatividad a la construcción de nuevos tiempos, sensibles a la voz de los pobres» y comprometidos a incluirlos «en la construcción de nuestro futuro común». Porque hoy se necesita «una nueva generación de economistas que vivan el Evangelio dentro de las empresas, las escuelas, las fábricas, los bancos, dentro de los mercados». Nuevos comerciantes «a los que Jesús no expulsa del templo, porque sois sus amigos y aliados de su Reino». Y que aporten al mundo, a la Iglesia y a los demás jóvenes «la profecía y la belleza» de la que son capaces.

No eres el futuro, eres el presente. Otro regalo. El mundo necesita tu valor. Ahora.

Alessandro Di Bussolo

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