Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

El Nuncio en Ucrania: el aliento del Papa para un pueblo que sufre

La misión del nuevo nuncio apostólico, Monseñor Visvaldas Kulbokas, en Kiev, Ucrania, comienza el 7 de septiembre. Lituano, 47 años, ha servido en la Secretaría de Estado y en varias representaciones pontificias.. Ayer, antes de partir, se encontró con Francisco: «Un padre que me envía alentándome y bendiciéndome», dijo a los micrófonos de Vatican News.

Ciudad del Vaticano, 3 de septiembre 2021.- De Lituania a Ucrania: los orígenes y luego la experiencia en la Secretaría de Estado serán sin duda una ayuda para afrontar la nueva y delicada misión. Lo dice en una entrevista concedida a Vatican News, monseñor Visvaldas Kulbokas, a quien Francisco nombró nuncio apostólico en Ucrania el pasado mes de junio y que comenzará su misión el 7 de septiembre en Kiev. Nacido en Klaipeda, Lituania, el 14 de mayo de 1974, monseñor Kulbokas entró en el servicio diplomático de la Santa Sede en julio de 2004, y ha trabajado en las Representaciones Pontificias en Líbano, Países Bajos, Federación Rusa y en la Sección de Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, y desde 2020 en la Nunciatura Apostólica en Kenia.

Ayer fue el encuentro con el Papa, un momento que fue todo menos formal -explicó el representante pontificio-, más bien como un saludo entre un «padre y un hijo» que está a punto de partir y al que el progenitor le confía sus «pensamientos y su corazón» para que le lleve a su destino. Fue un momento de alegría», dijo el Nuncio, «me encontré con un Papa joven y enérgico que me expresó sus prioridades para Ucrania, un país al que, como subrayó repetidamente, quiere mucho». Aunque no precisó los detalles de la conversación, monseñor Kulbokas mencionó los que considera los principales retos de la nueva misión, destacando el fuerte aliento recibido de Francisco.

¿Cómo fue su encuentro con el Papa, qué significó para usted?
El Papa me habló de sus visiones, de sus prioridades para Ucrania, subrayando repetidamente que es un país al que ama mucho. También quiso confiarme sus preocupaciones por el gran sufrimiento del pueblo ucraniano, tanto en el pasado como en el presente, dándome su visión de Ucrania. Y es una visión sobre todo de ánimo, porque si el pueblo sufre, si el país sufre, hay que animarlo y no es fácil hacerlo. Así que podría decir que fue un encuentro entre padre e hijo. Cuando el hijo tiene que ir a algún sitio, el padre le dice: «Porta mi corazón, porta mi mente, porta mi voz, represéntala en el país». Y fue un momento muy alegre, muy vivo, también porque me encontré con un Papa muy enérgico: conoce Ucrania desde los 12 años, y fueron sacerdotes ucranianos los que le enseñaron a servir en la misa…

¿Qué retos parecen más pertinentes para esta misión?
Sobre todo la de anunciar a Jesús. Cuando la luz cae sobre Jesús, todo se relativiza, además de lo que el Papa ha subrayado varias veces: la alegría. Los cristianos, empezando por los obispos, los sacerdotes, debemos llevar la alegría. Por supuesto, hay problemas: hay que afrontarlos, pero sin desanimarse tanto. La realidad ucraniana actual está llena de dificultades y problemas, empezando por la guerra, luego las dificultades económicas y sociales, las repercusiones en la vida política y, por último, las dificultades dentro de la Iglesia y entre la Iglesia católica y las demás Iglesias. Por eso, el Papa quiso alentarme diciéndome: ‘Bajo la protección de Jesús y de los santos, realiza tu misión con mucha paz, con mucho corazón, sin perder tu alegría interior’. Así que fue un papá que me envió alentándome y bendiciéndome.

Usted viene de Lituania, que tiene en común con Ucrania un cierto período histórico bajo la ocupación del régimen ateo, cuando la Iglesia fue perseguida: usted es el primero con esta experiencia. ¿Le ayudará esto a comprender mejor las situaciones y contextos de Ucrania?
Estoy seguro que sí. Será necesario trabajar, esforzarse, pero estoy seguro de que mi historia personal, al haber nacido cuando aún formábamos parte de la Unión Soviética -recuerdo que mi padre y mi madre solían ir a Kiev para recibir tratamiento: Kiev, para nosotros, en casa, era casi el mismo país, ¡y por eso ahora si voy a Kiev es mi casa! Por eso, en este sentido, ir a trabajar a un país tan cercano a mi corazón, es mucho más fácil, porque hay mucho más corazón, hay mucha más comprensión -al menos históricamente: no digo que entienda todas las dificultades que hay hoy, pero las históricas, sí. Y seguro que todo esto ayuda mucho.

En su reciente entrevista con nuestra emisora usted pidió que rezáramos, y que rezáramos mucho, porque será necesaria mucha gracia del Espíritu Santo para afrontar todos estos retos…
Yo estoy muy seguro de que la oración, ¿qué nos da? Nos da valor; nos anima a ser creativos. La oración es una fuente inagotable, y este es también un consejo que recibí del Papa: mucha oración, mi oración personal. Pero por eso estoy muy seguro de que también la oración de mis amigos y de los que me escuchan, cuando quieran ofrecer esa oración personal, esa bendición personal, enviándomela espiritualmente a través de los santos, a través de los ángeles, estaré muy, muy agradecido.

Taras Kotsur (Vatican News)
Imagen: Monseñor Visvaldas Kulbokas, Arzobispo de Martana,
Nuncio Apostólico en Ucrania junto al Papa Francisco.

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