Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Economía de Francisco: «Poner las finanzas al servicio del bien común»

¿Cómo podemos transformar la economía para que sea un instrumento de encuentro, una herramienta de desarrollo y una generadora de oportunidades? Esta es una de las cuestiones que se plantea el movimiento Economía de Francisco integrado por jóvenes de varios países que ponen sus conocimientos e ideas al servicio de un sistema económico más justo y sostenible, tal y como lo pide el Papa Francisco. Vatican News conversó con Agustina Brizuela, politóloga de 26 años y miembro de esta comunidad.

Ciudad del Vaticano, 1 de septiemb re 2021.- Trabajar juntos para sentar las bases de un sistema económico mundial que promueva la inclusión y el desarrollo integral, en lugar de aumentar la brecha de desigualdad entre ricos y pobres, es uno de los valores que promueve el movimiento The Economy of Francesco (en español Economía de Francisco) integrado por jóvenes de varios países que ponen sus conocimientos e ideas al servicio de una economía más justa y sostenible, tal y como lo pide el Papa Francisco.

Y precisamente, del 29 de agosto al 4 de septiembre, se está llevando a cabo en la ciudad italiana de Gubbio la «Escuela de verano» organizada por Economía de Francisco: un evento internacional en el que participan unas 35 personas procedentes de 14 países.

Finanzas y humanidad
Para conocer mejor cuáles son las motivaciones que impulsan la labor de este movimiento, Vatican News habló con Agustina Brizuela, una joven politóloga de 26 años que vive en Buenos Aires, Argentina; trabaja en políticas públicas de innovación digital y forma parte de la comunidad Economía de Francisco desde inicios del año 2020.

«Actualmente me ocupo de coordinar el grupo llamado Finance and Humanity (Finanzas y humanidad) en el que participan varios economistas profesionales y líderes de cambio de todo el mundo», explica Agustina, subrayando que el objetivo es promover varios proyectos, «tanto de intervención social como académicos, para poner las finanzas al servicio del bien común».

La joven argentina es también miembro de la Academia de Economía de Francisco, ya que es estudiante de un Doctorado en Ciencias políticas en el que ha presentado un proyecto de investigación para estudiar cómo las políticas de inclusión digital pueden fomentar relaciones fraternas e inclusivas entre las personas.

Transformar la economía: «ganar con el otro»
Asimismo, Agustina Brizuela hace hincapié en que los valores que caracterizan a esta comunidad de jóvenes que buscan «dar un alma a la economía del mañana», son el encuentro, el cuidado y la fraternidad:
“Desde este punto nos detenemos a analizar la economía de hoy para buscar transformarla en una economía donde no haya que ganarle al otro, sino que se pueda ganar con el otro. Una economía donde el cuidado de la casa común y de los demás sea fundamental”

Todos construimos el sistema económico cada día
Y de ahí surge -continúa argumentando nuestra entrevistada- una pregunta que todos deberíamos plantearnos: ¿Cómo podemos transformar la economía para que sea un instrumento de encuentro, una herramienta de desarrollo y una generadora de oportunidades?
La respuesta es muy compleja y amplia -añade la politóloga argentina- porque podemos pensar en distintos tipos de posibilidades: vincularnos con los espacios de decisión política, hacer presión ante los grandes decisores como lo son las grandes multinacionales y los Estados, o buscar el cambio cultural y la educación con respecto a estos temas. Pero más allá de todas estas tareas hay algo que es esencial: nuestra propia capacidad de agencia a partir de los pequeños lugares que ocupamos en este sistema económico, porque todos nosotros construimos, de alguna forma, la economía».

«Todos somos parte de ella -concluye Agustina- y por tanto, podemos cambiarla a partir de los pequeños roles que ocupamos cada día como productores, consumidores, empleadores y trabajadores».

Sofía Lobos (Vatican News)

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