Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Demos un rostro a los migrantes, víctimas de torturas y traficantes

El Papa Francisco recibió a los participantes y promotores de la 26ª edición del Festival de Giavera, un evento que promueve el diálogo y el encuentro entre pueblos y culturas a través del arte, los debates y los testimonios: «Pongan sus experiencias a disposición de la buena política, para ayudar a los que tienen responsabilidades de gobierno a tomar decisiones que combinen el sano realismo con el respeto a la dignidad humana».

Ciudad del Vaticano, 27 de noviembre 2021.- Es muy necesario un festival como el Giavera, una cita, ya en su 26ª edición, que promueve el diálogo y el encuentro entre pueblos y culturas. Es necesario, dijo el Papa Francisco durante la audiencia de este sábado a los participantes y organizadores de este evento, porque con esta iniciativa se logra volver a poner en el centro los rostros, las historias y también el arte de tantos migrantes, hoy víctimas de grupos criminales e «instrumentalizados» en conflictos geopolíticos. El Pontífice subrayó:
“Es hermoso y muy significativo que su Festival haya nacido y renazca siempre de una experiencia de convivencia”.

Y destacó que no nació en una mesa, sobre la base de un proyecto ideológico, sino de días, meses, años de compartir con los migrantes. Con sus historias, sus problemas y, sobre todo, con su bagaje de humanidad, tradiciones, cultura y fe.

El Papa se mostró impresionado por la lista de asociaciones y grupos de migrantes que participan en esta iniciativa: «¡Su casa de acogida es una casa con muchas ventanas abiertas al mundo!» y «el Festival de Giavera se ha convertido en una encrucijada, un lugar de encuentro, de diálogo, de conocimiento mutuo». Y también un lugar para compartir la esperanza, el sueño de un mundo más fraterno».
Toda esta iniciativa «nace del deseo de dar a conocer la experiencia, de hacerla circular en el entramado social y de ayudar a difundir una cultura de la acogida.

“Una cultura de la acogida frente a una cultura del descarte, ¿no? Hay una gran necesidad de ello. Porque la realidad de la migración en nuestro tiempo ha adquirido características que a veces pueden ser aterradoras. Objetivamente, el fenómeno es muy complejo y, por desgracia, hay grupos criminales que se aprovechan de él; los migrantes corren el riesgo de ser explotados incluso en los conflictos geopolíticos. Entonces dejan de ser personas y se convierten en números”.

La humanidad de Albania
Por lo tanto, «más que nunca se necesitan lugares donde se pongan en el centro los rostros, las historias, las canciones, las oraciones y el arte de los migrantes», subrayó el Papa Francisco. De paso, informó de las palabras que le comunicó esta mañana el primer ministro de Albania, a quien recibió en audiencia en el Palacio Apostólico: «Me hablaba de la primera Constitución en Albania, que tiene más de cien años, y me decía que a quien llame a tu puerta debes abrirle, porque es Dios. Y de ahí, la humanidad que tienen los albaneses al recibir a los inmigrantes. Este pensamiento me conmovió: quien llama a tu puerta es Dios. Ábrele y deja tu lugar para él».

Experiencias y buena política
«Esta forma de ver la realidad de la migración no significa ocultar o ignorar las dificultades y los problemas. ¡No! ¿Quién mejor que ustedes los conoce y puede dar testimonio de ellos?».

“Por eso es importante que sus experiencias se pongan también a disposición de la buena política, para ayudar a quienes tienen responsabilidades de gobierno a nivel local, nacional e internacional a tomar decisiones que sepan siempre unir el sano realismo con el respeto a la dignidad de las personas”.

Francisco se refirió a una de las imágenes aportadas por los participantes en la audiencia «sobre las torturas que sufren los migrantes cuando esos traficantes los atrapan»: «Y esto está ocurriendo hoy», comentó. «No podemos cerrar los ojos, ¡eh! La dignidad de las personas».

Diálogo con las instituciones y la sociedad
Desde este punto de vista, el Festival, al igual que otras iniciativas similares en Italia y en diversos países, «no debe reducirse a un evento folclórico o a una reunión de idealistas»: «Podemos preguntarnos, después de treinta años: ¿ha conseguido nuestra experiencia, y en qué medida, influir en las decisiones políticas, en el diálogo con las instituciones y la sociedad civil? Me parece importante hacerse esta pregunta», dijo el Papa.

Y concluyó señalando un modelo a seguir: Abraham, «a quien Dios llamó a partir y que siguió siendo un emigrante durante toda su vida». Abraham, el «padre» que los cristianos comparten con los judíos y los musulmanes, «es una figura en la que pueden reconocerse todos los hombres y mujeres que conciben la vida como un viaje en busca de la tierra prometida, una tierra de libertad y de paz, en la que puedan vivir juntos como hermanos y hermanas», señaló el Papa. Como él, los animó a seguir adelante «con un espíritu siempre renovado».

La historia del Festival
El Festival de Giavera es un evento que nació en 1996 para promover el diálogo y el encuentro entre pueblos y culturas diferentes. Este año llegó a su 26ª edición (celebrada en julio), ofreciendo testimonios, debates, espectáculos y actuaciones étnicas con la participación de más de cuarenta asociaciones que trabajan con los inmigrantes.

Promueve este Festival la Asociación «Ritmi e danze dal mondo» (Ritmos y danzas del mundo) fundada por el sacerdote Bruno Baratto, director de la Oficina Pastoral para las Migraciones de la Diócesis de Treviso.

Salvatore Cernuzio
Imagen: El Papa saluda a los organizadores del Festival de Giavera

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