Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Comece y Cec: oración, solidaridad y acción urgente por Afganistán

Una nota de los obispos europeos arroja luz sobre la difícil situación del país. La invitación es a dejar de lado la retórica y ofrecer esperanza y atención a los que tienen dificultades. En cuanto a la cuestión de los refugiados, los obispos piden la apertura de corredores humanitarios, pero también una profunda reflexión sobre el fracaso de la guerra.

Ciudad del Vaticano, 2 de septiembre 2021.- «Es hora de mostrar humanidad en medio de la crueldad a la que se enfrentan los afganos, de demostrar que los valores de la Unión Europea (UE) no son una retórica vacía, sino principios rectores prácticos que conducen a acciones basadas en normas éticas, más allá de las meras consideraciones políticas o económicas»: este es uno de los contundentes pasajes de la declaración conjunta hecha pública hoy, 2 de septiembre, por la Comece (Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea) y la Cec (Conferencia de Iglesias Europeas). Firmada por sus respectivos presidentes, el cardenal Jean-Claude Hollerich y el reverendo Christian Krieger, la declaración reflexiona sobre la dramática situación en Kabul tras la vuelta al poder de los talibanes. De ahí el llamamiento «a la oración, la solidaridad y la acción urgente», especialmente para «proteger a los más vulnerables».

Trabajar por la paz
Las Iglesias europeas se declaran «profundamente conmocionadas» y «particularmente preocupadas» por el «sufrimiento y la impotencia» que experimenta la población afgana, especialmente la que aún no ha sido evacuada, y expresan su «profunda solidaridad con las mujeres, las niñas, los niños y las personas con discapacidad». Por ello, se pide a todas las partes que «trabajen incansablemente por la paz a través del diálogo y el respeto al Estado de Derecho y a los derechos humanos fundamentales de todos», mientras que se pide a la comunidad internacional que «proteja a las personas que están siendo oprimidas y cuyas vidas corren peligro». Entre ellos figuran «defensores de los derechos humanos, periodistas, artistas y miembros de minorías étnicas y sexuales, así como cristianos y otras comunidades religiosas». También se pide protección y seguridad para los trabajadores humanitarios.

Atención a los más vulnerables
Comece y la CEC recomiendan a la UE que sea cuidadosa a la hora de distribuir la ayuda, para que ésta llegue «de forma rápida y segura a la población afgana, especialmente a la más vulnerable, sin discriminaciones ni obstáculos administrativos innecesarios», gracias también a la labor de «las redes locales de confianza, incluidos los actores de la sociedad civil y de la Iglesia, que siguen presentes en el país y en la región, prestando servicios humanitarios y sociales esenciales». El pensamiento de las Iglesias europeas se dirige también a la «considerable afluencia de refugiados afganos» en los países vecinos y más allá: en esta perspectiva, se insta a la UE a «liderar los esfuerzos de solidaridad de la comunidad internacional para ayudar a los afganos que huyen de la violencia y el terror». En la práctica, se tratará de «crear corredores humanitarios para sacar a los refugiados de Afganistán» y garantizarles una residencia segura dentro de la propia Unión, poniendo así fin a las deportaciones. La declaración conjunta reitera que «no hay que confundir a los refugiados afganos con los emigrantes económicos». Por lo tanto, las decisiones sobre su estancia deberán tomarse sobre la base de «los valores fundamentales de la UE y el compromiso adquirido con el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la Convención de Ginebra».

El fracaso de la guerra
Al mismo tiempo, Comece y la CEC piden a la comunidad internacional «que reflexione profundamente sobre el fracaso de la guerra, extrayendo lecciones para las políticas exterior, de seguridad, comercial y de desarrollo». Para la UE, en particular, esto significará reorientarse hacia «la promoción de la seguridad y el desarrollo humano integral como objetivos estratégicos fundamentales» para un proyecto europeo que apunta «a la paz y la reconciliación». Condenando, por último, «el terrorismo en todas sus formas y expresiones», las Iglesias europeas piden a todos los fieles que recen por Afganistán, para que «encuentre la estabilidad y la paz, según el respeto de la dignidad humana de todos».

Isabella Piro (Vatican News)
Imagen: Pueblo afgano intentando salir del país.


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