Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

Cáritas Diocesana de Madrid abre el curso pastoral con el objetivo de «recuperar el afán misionero»

Cáritas Diocesana de Madrid celebró este jueves, 15 de septiembre, su inicio de curso con un encuentro en el centro Fray Luis de León de Guadarrama que contó con la presencia del arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro. «Quiero con vosotros —trasladó a los presentes—, abrir horizontes en la comunidad cristiana, saliendo al encuentro del otro».

El purpurado presentó su carta pastoral, que este año aborda la parábola del padre misericordioso, y que Cáritas Diocesana de Madrid ha tomado como marco de referencia para las líneas de trabajo de los próximos meses.

Santos Urías, sacerdote y coordinador de Cáritas en la Vicaría V, desgranó dichos trabajos en su ponencia Cuál es nuestra misión como Iglesia ante los desafíos de este curso. Se trata de «recuperar el afán misionero, llegando a quienes nunca entraron, a los que se marcharon y a los que estamos dentro».

Para ello, la entidad contará con «un plan realista donde llamar, buscar, proponer, escuchar, llevar la presencia de Dios y ser protagonistas en los lugares en los que estemos». En definitiva, «traer buenas noticias en un momento en el que por desgracia recibimos muy malas noticias en muchas situaciones».

Jóvenes y mayores, las principales preocupaciones
Este año, Cáritas Diocesana de Madrid retomará acciones que ya tenían sobre la mesa, incidiendo especialmente el trabajo con los jóvenes en situación de vulnerabilidad. Pilar Algarate, secretaria general de la entidad, apunta algunos de los retos, como el de las bandas juveniles o la vuelta de la heroína a determinados barrios.

Otros son la falta de trabajo o las dificultades en los estudios y de ahí que Algarate asegure que, «como Iglesia de Madrid», se trata de «ver cómo abrir las puertas a esos jóvenes que a veces han perdido la esperanza».

Junto a ello, la entidad hará especial hincapié en fomentar el voluntariado juvenil, «que se interpelen si pueden hacer algo», ya que «nos pueden ayudar a llegar» a estas situaciones de exclusión. También formarán a jóvenes socialmente adaptados para que aprendan a «ver lo que está pasando a su alrededor» porque, se lamenta, muchas veces se les tapa la realidad.

La otra gran preocupación de la entidad son los mayores. Para ellos se está trabajando en propuestas que concreten la reciente invitación del Papa Francisco a «no ofrecer planes de asistencia, sino proyectos de existencia». «Que ese final de la vida —añade Algarate— sea lo mejor posible».

Cáritas Diocesana de Madrid se prepara asimismo para un invierno complicado por la subida de los precios de los suministros. Atenderán «todo lo que va llegando, o lo que no va a ir llegando, y por eso tenemos que estar atentos». «Estamos muy preocupados por todo esto», reconoce, aunque hace suyas las palabras que les transmitió el cardenal Osoro en la apertura del curso: esperanza y alegría.

Testigos de las entrañas del padre misericordioso
El encuentro contempló un momento de trabajos en grupo y concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Madrid. El cardenal Osoro estuvo acompañado por el vicario episcopal para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación, José Luis Segovia.

«Sois quienes con vuestras obras contáis las hazañas del Señor», animó el purpurado a los presentes, a los que invitó a ser testigos de las entrañas de este padre misericordioso. «El rostro más bonito de la Iglesia sois vosotros, que acogéis sin preguntar, rompiendo fronteras», añadió.

Al finalizar el encuentro, el director de Cáritas Diocesana de Madrid, Luis Hernández Vozmediano, entregó al arzobispo un libro de fotos con los momentos destacados de su ministerio, con motivos de sus bodas de plata episcopales.

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