Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Corintios 2 4:6

25 años formando para la misión

La Facultad de Teología, núcleo de la Universidad San Dámaso, celebra sus bodas de plata con la mirada puesta en un horizonte de Iglesia en salida.

28 de Octubre 2021.- Si hay alguien de quien no se olvidan los alumnos que han pasado por la Universidad Eclesiástica San Dámaso (UESD) es de Pilar Cordero, de la Secretaría de Alumnos. Hace honor a su nombre: «Aquí somos como madres; de hecho, yo llamo a los alumnos “mis niños”, aunque tengan 60 años». Pilar comenzó a trabajar hace 27 años en lo que entonces era el Centro de Estudios Teológicos San Dámaso de Madrid, que en 1996 se erigió como Facultad de Teología, núcleo de lo que hoy es la UESD. Haciendo balance, destaca el incremento de la oferta de estudios –con las actuales facultades de Teología, Filosofía, Derecho Canónico y Literatura Cristiana y Clásica, y el Instituto Superior de Ciencias Religiosas– y la internacionalización. «Al principio, que hubiera un alumno de Angola era la novedad»; ahora ha perdido todo su exotismo porque, solo en Teología, hay alumnos de 47 países distintos, sobre todo de Iberoamérica, África y, en menor medida, Asia y Europa. Son eminentemente sacerdotes enviados por sus obispos a completar sus estudios y para quienes «somos su primer referente». Con los alumnos de aquí y el personal de la universidad crean unos vínculos que son de «familia». «Pasan los años, los ves crecer, entran en 1º y salen doctores…».

Uno de esos jóvenes que estudiaba cuando aún no había facultad y cuando los alumnos eran casi exclusivamente seminaristas de Madrid es Javier Prades, el actual rector de la universidad. Ligado a ella primero como seminarista y como profesor desde 1991, ha visto esa «transformación muy profunda de tipo institucional», con un primer momento de profesores jóvenes que pusieron las bases de la actual facultad y, después, con la adecuación a las «exigencias estrictamente universitarias» siendo ya facultad de la Universidad San Dámaso. Junto a ello, Prades destaca el crecimiento de alumnos religiosos y laicos. Estos últimos suponen ahora un 32 % del total: personas que buscan a Dios, que desean alimentar su encuentro o reencuentro con Él, o que ya están «prestando un servicio a la Iglesia, y ese servicio les abre a la urgencia de formarse mejor». En esta sociedad, en la que «hay al menos una expresión dominante de la cultura que se ha alejado muy llamativamente de Dios», San Dámaso mira hacia un «horizonte misionero»: ser, como dice el Papa Francisco, Iglesia en salida «para testimoniar y anunciar el Evangelio». Y la teología, precisamente, «ayuda a reflexionar de una manera crítica y sistemática sobre la experiencia cristiana, que es una experiencia de anuncio, de comunicación de lo que por gracia hemos conocido: el encuentro con Jesucristo vivo». En este sentido, y teniendo en cuenta que el nuevo curso académico coincide con el inicio de los trabajos del Sínodo, el decano de Teología, Gabriel Richi, destaca cómo la aportación de la facultad a este camino «responde a las tareas propias de una comunidad académica eclesial: la enseñanza, el estudio y la investigación al servicio de la misión de la Iglesia».

Pilar Cordero es el alma de la Secretaría de Alumnos;
lleva 27 años en la institución. (Foto: Begoña Aragoneses)

Más espacio
En sus inicios, San Dámaso no era como ahora. «Siempre estábamos justos de aulas», recuerda Ana Belén Villajos, de la Secretaría del Decanato, y por eso tuvieron que ir ampliando a, entre otros, lo que antes era Escuni –donde, por cierto, estudió la infanta Elena, a la que llegaron a ver en alguna ocasión por los pasillos–. «Toda la vida creciendo», asegura Villajos, incluso en pandemia; tanto, que el canal de YouTube ha ganado 20.000 suscriptores en el último año. La actualización digital también llegó a la biblioteca, que dejó atrás las fichas físicas en 2010 para catalogar informáticamente sus cerca de 200.000 fondos, entre ellos algún incunable. Ha crecido igualmente la oferta de lenguas muertas (griego, latín, persa antiguo, sumerio, arameo…), que en San Dámaso están muy vivas y que cursan no solo lingüistas ni jóvenes: por sus aulas pasó, por ejemplo, un exmagistrado del Supremo que, a sus más de 80 años, decidió aprender griego para leer a Aristóteles en su lengua. Y la universidad va a más porque, según Prades, «25 años son muchos en la vida de una persona, pero no tantos en la vida de una institución».

Pasado y presente
1906 Se inaugura el actual Seminario Conciliar; hasta entonces, los seminaristas residían en la casa arzobispal.
1967 Se erige el Estudio Teológico como prolongación de la actividad docente del seminario de Madrid.
1990 La Congregación para la Educación Católica erige el Centro de Estudios Teológicos San Dámaso.
1996 A la vista de la relevancia del centro, Rouco Varela impulsa su constitución en Facultad de Teología.
1999 La facultad se traslada a la sede actual, en la calle del Jerte, junto al Seminario Conciliar de Madrid.
2011 Se erige la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en la que queda integrada la Facultad de Telogía.
2014 El nuevo arzobispo de Madrid, cardenal Osoro, sustituye a Rouco como gran canciller de la Universidad San Dámaso.
2021 Cerca de 2.000 alumnos en San Dámaso este curso se unen a las más de 25.000 matrículas en sus 25 años de vida.

Begoña Aragoneses (Alfa y Omega)
Imagen de portada: Primer claustro del curso académico 1996-1997,
presidido por el cardenal Rouco.
(Foto: Universidad san Dámaso)

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